Cantabria, en los últimos años, vive un nuevo interés por la música de órgano tanto en la liturgia, como durante los diversos conciertos, así como en el aprendizaje de dicho instrumento en el conservatorio "Jesús de Monasterio". Por estas y otras razones es imprescindible mantener estos instrumentos en buenas condiciones, restaurándolos o, en algunos casos, construyéndolos nuevos.
Teniendo esto en cuenta y por iniciativa de los actuales organistas de la Catedral, D. Lorenzo Lisazo y D. Norbert Itrich, junto con el Dean D. Francisco Sánchez y el Cabildo Catedralicio, se llegó a la conclusión de que el estado del órgano de la Catedral de Santander era realmente lamentable y los errores del mal funcionamiento se notaban más día tras día.
Por eso, aunando las distintasiniciativas, se propuso, en primer lugar, realizar un estudio sobre el estado actual del órgano de la Catedral, ya que debería ser un instrumento ejemplar tanto para la ciudad como para la región; y en segundo lugar, presentar el proyecto y buscar los fondos para llevarlo a cabo, de acuerdo con las necesidades y tendencias actuales de la organería mundial.
Tanto el estudio como los trabajos propuestos se pueden llevar a cabo gracias a la colaboración de diferentes personas y profesionales: organeros, organistas, diseñadores e ingenieros, nacionales e internacionales, para que las decisiones tomadas fuesen adecuadas y apropiadas a ciertas características del instrumento.
En la fase de estudio, se preguntó, por una parte a organistas de diferentes nacionalidades que opinaron sobre el instrumento existente, teniendo en cuenta su experiencia y las tendencias organísticas de la actualidad. Por otra parte, se propuso a diversos organeros redactar un proyecto o bien presentar una propuesta para la construcción de un instrumento nuevo.
También se buscaron otros órganos que están o estuvieron en la misma situación que la del nuestro y ante los que se plantearon la misma pregunta que nosotros: Qué hacer?
Uno de los ejemplos más significativos, que se encontró, fue el de la Basílica del Pilar de Zaragoza, donde antes se encontraba un órgano de la misma empresa que el nuestro (OESA) y que decidieron cambiar por otro instrumento completamente nuevo.
Lo contrario encontramos en San Sebastián, en la Catedral del Buen Pastor, donde se decidió mantener todo el órgano como estaba desde su origen.
Nosotros, después de un profundo estudio, propusimos una vía intermedia que conlleva el cambio de los "secretos", ampliación y compra de la nueva consola - "teclados".